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Garnacha blanca de la Terra Alta: tradición, refinamiento y singularidad


Font: CRDOTA

Tradición vitícola y refinamiento enológico. Dos cuestiones esenciales para entender lo que está sucediendo en la DO más meridional de Cataluña. Tradición, porque testimonios históricos explican que en 1647 ya se plantaba Vernacha blanca en la Terra Alta. Refinamiento enológico porque con las mismas vides – todavía plantadas – y uvas de hace 25, 50 o hasta de más años, el vino blanco de la Terra Alta no tan solo ha cambiado de color, también resulta fresco, fino y elegante. I sobretodo, singular.

La DO “Terra Alta” es una de les pocas regiones de la vitivinicultura mundial contemporánea donde es posible encontrar una extensa gama de vinos varietales de esta vinífera. Hoy se cuentan más de 30 referencias entre vinos blancos, mistela blanca, vino dulce natural y los míticos “rancis” (prácticamente en peligro de extinción).

El mantenimiento de esta gran potencialidad está garantizado. En el marco del nuevo Plan de Reestructuración y/o Reconversión de la viña, el 40% de las 700 hectáreas que formaran parte del proyecto corresponden a replantaciones y nuevas plantaciones de Garnacha blanca. Este hecho permitirá, como mínimo, mantener la superficie mediana de 1500 has. De otro lado, la insistencia del Consejo Regulador en la promoción de estos vinos también esta animando a las bodegas a trabajar todavía más intensamente en la calidad e imagen de todos sus productos de Garnacha blanca. Y sobretodo está intentando dar a conocer el varietal en un mercado saturado de vinos globales.

En el marco del Salón Barcelona Degusta ’09, sábado 7 de marzo a las 12,30 horas, el Consejo Regulador ofrecerá una Aula del Gusto dedicada a entender la Garnacha blanca de la Terra Alta a través de una ponencia dirigida por el secretario del Consejo Regulador, Jaume Martí y una degustación comentada de 6 vinos facilitada por el sumiller Sergi Montalà.
Publicada el 06 de març de 2009