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Referencias históricas.
La vid está presente a la comarca des de tiempos
inmemoriales. Las Costums d’Orta (1296) y de Miravet
(1319) dan fe del cultivo de la vid y la producción
de vino en la comarca, dejando constancia de diversas disposiciones
en cuanto la regulación del mercado del vino. Para
aquellos tiempos, la venta de vino tenia una carácter
regional. A partir del S. XVIII el mercado de los vinos de
la Terra Alta crecería hasta la ciudad de Reus.
A destacar, la valiosa referencia situada en 1647 dónde
Onofre Català apostó por renovar una vieja
viña de Malvasia por otra de Garnacha blanca argumentando
una mejor adaptación al suelo y clima de la comarca.
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| La Mancomunidad.
En el siglo XVIII la vid ocupaba buena parte de la superficie
agrícola de la Terra Alta i hacia el 1900 la superficie
conreada ya superaba las 5000 hectáreas. Pocos años
después la filoxera empezaría a afectar los
viñedos. Con al reconversión posterior –a
través del injerto – de la vides afectadas,
la actividad vinícola se iría restableciendo.
Esta recuperación fue impulsada en gran parte por
el espíritu cooperativista surgido a raíz
de la Mancomunidad, hecho que quedo materializado en dos
grandes construcciones modernistas encargadas a Cesar Martinell,
uno de los discípulos de Gaudí, dónde
se ubicarían las cooperativas de Gandesa y el Pinell
de Brai.
D.O. “Terra Alta”.
Al 1972, se produjo un paso más hacia la consolidación
de la vid y el vino en la zona: el reconocimiento de la D.O. “Terra
Alta”. Hoy en día, este sello de garantía
acoge cerca de 1.800 viticultores, 8.200 hectáreas
de vid y 42 bodegas.
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